Lo que pensé que era un gran dragón cuando lo vi desde lejos, terminó siendo un pequeño e inofensivo carroñero, como un buitre que se alimenta de los restos de los animales que han perecido en el camino.
Lo que pensé que era un perro maltrecho y malherido, terminó siendo un agresivo y activo cazador, como un lobo que sin que la presa se de cuenta, la rodea con el resto de la manada para llevarlo a su fin en un sólo e inesperado ataque.
Es curioso como funciona el mundo animal, como vemos unos animales tan grandes y otros tan pequeños, cuando realmente son inofensivos o mortales respectivamente. Creo yo haber abierto los ojos, aunque fue un poco tarde. Esta es la historia de mi lucha contra el reino animal, en el viaje más distinto de mi vida.

