Me levanto con la cabeza adolorida, no me siento bien. No es que haya tenido una fiesta el día anterior, es sólo que tengo la salud un poco delicada desde el día anterior. Me había sonado el teléfono a las 5.50 de la mañana y casi lo tiro por la ventana, pero justo dejó de sonar.
Estoy un poco confundido, como cuando me levanto últimamente, agarro mis cosas y voy para mi casa. No es que no estuviera dentro ya, es que mi habitación de alguna forma no está dentro con las demás. Enciendo el portátil mientras mi estómago decide nuevamente que es hora de ir al baño, así me paso toda la mañana, con el estómago haciendo lo que le viene en gana.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
martes, 1 de diciembre de 2009
Soledad
No quiero que me abraces, no quiero que entres en mi vida, tú que eres fría como el hielo, tú que eres negra como el carbón. Te temo más que a nada y odio tus palabras, a veces logras meterte en mi cabeza y me confundes, no quiero escucharte más, no quiero darte la mano.
Yo te he mirado a los ojos más de una vez, y se sentía hueco, como un agujero interminable, te he visto a los ojos y mi corazón dejó de latir, las palpitaciones cesaron de pronto y sentí la muerte en carne viva. Mucha gente vive a tu lado, te tienen de mejor amiga y dicen gustarle tu presencia; yo mismo he caído en ese camino errado antes, pero es mentira, nadie quiere tenerte consigo.
Yo te he mirado a los ojos más de una vez, y se sentía hueco, como un agujero interminable, te he visto a los ojos y mi corazón dejó de latir, las palpitaciones cesaron de pronto y sentí la muerte en carne viva. Mucha gente vive a tu lado, te tienen de mejor amiga y dicen gustarle tu presencia; yo mismo he caído en ese camino errado antes, pero es mentira, nadie quiere tenerte consigo.
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