Hay tantos porqués, pero hay aún más tal vez. Los ríos fluyen más caudalosos que nunca, y la tierra tiembla como pocas veces lo hizo antes. Los vientos soplan y se detienen rápidamente, capaces de mover todo lo que se encuentre cerca de ellos. El planeta está sólo en su órbita, la luna se ha ido a dormir y el sol no aparece. El planeta está triste y el corazón herido, poco a poco se crea allí en el centro una coraza impenetrable.
Lo que antes era verde, se torna amarillo; lo que antes era azul, se ve ahora negro; lo que antes era liso, se agrieta y descascara; y, mientras sucede eso, su capa protectora se desgarra. El planeta está débil y sin fuerzas, necesita de cuidados para sonreír, ahora mismo no ha podido dormir, ahora mismo no ha podido resurgir.
viernes, 26 de febrero de 2010
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