Llegas y en el estómago empiezas a sentir revoloteos. Incontrolables, intentas inútilmente disminuírlos. Los olvidas por un momento mientras ves a otras personas corriendo lo más rápido posible. En ese momento miras y escojes un favorito, aunque no hechas mucha cuenta del resultado.Escuchas tu nombre por el altavoz, recuerdas todo ese caos dentro de tí y tomas un gran respiro. Buscas tus pies, revisas que pinchen lo suficiente. Coges la crema y desfilas hacia el portal. Al cruzarlo entras en una diemnsión distinta, observas que allí dentro todos están pendientes de lo suyo, como si fueran todos egoístas.


