viernes, 6 de agosto de 2010

Corre, no intentes algo más.

Llegas y en el estómago empiezas a sentir revoloteos. Incontrolables, intentas inútilmente disminuírlos. Los olvidas por un momento mientras ves a otras personas corriendo lo más rápido posible. En ese momento miras y escojes un favorito, aunque no hechas mucha cuenta del resultado.

Escuchas tu nombre por el altavoz, recuerdas todo ese caos dentro de tí y tomas un gran respiro. Buscas tus pies, revisas que pinchen lo suficiente. Coges la crema y desfilas hacia el portal. Al cruzarlo entras en una diemnsión distinta, observas que allí dentro todos están pendientes de lo suyo, como si fueran todos egoístas.

Recuerdos del pasado

Mis últimos días en Perú, mi último día en Arequipa, y al mirar atrás no veo más que problemas, desde mi primer día de viaje. Este ha sido uno de esos viajes de los que he disfrutado, pero que al sacar cuentas, no me lo he pasado tan bien, como mal ha estado...

Desde mi familia, hasta las pocas ganas de ver a mis amigos, el mismo viaje en sí, el clima, todo ha estado mal. Sé que estoy siendo un poco negativo, pero en este momento no soy capaz de conseguir una sonrisa. He conseguido algunas cosas que quería, pero son todas materiales, con lo cual este viaje lo considero por ahora un viaje para nada.

jueves, 5 de agosto de 2010

Sonríele a la vida, que nadie lo hará por tí.

Abrir los ojos, sentir una caricia, respirar el aire, imaginarte a esa mujer. El sol renace detrás de los hogares, sube hasta lo alto, y vuelve a decender. Aparece la noche, iluminada por la luna o las estrellas. Todo lo que sucede a tu alrededor es bueno, todo tiene su porqué.

La alegría invade algunos corazones, y del resto, se ocupará depués, cuando quieran hacerle un espacio. Demostrar que la oscuridad es cosa del pasado depende de uno mismo, y uno mismo crea la luz nuevamente. Nadie te ayuda a encender una hoguera dentro del alma, nadie acepta aceptar las cosas como son por tí. Sólo tú tienes el control de tu vida, y aunque no puedas controlar lo que sucede, sí que puedes ejercer control sobre aquello que sientes por lo sucedido.