No quiero que me abraces, no quiero que entres en mi vida, tú que eres fría como el hielo, tú que eres negra como el carbón. Te temo más que a nada y odio tus palabras, a veces logras meterte en mi cabeza y me confundes, no quiero escucharte más, no quiero darte la mano.
Yo te he mirado a los ojos más de una vez, y se sentía hueco, como un agujero interminable, te he visto a los ojos y mi corazón dejó de latir, las palpitaciones cesaron de pronto y sentí la muerte en carne viva. Mucha gente vive a tu lado, te tienen de mejor amiga y dicen gustarle tu presencia; yo mismo he caído en ese camino errado antes, pero es mentira, nadie quiere tenerte consigo.
Ahora aprovechas para venir a mi lado, ahora que estoy tan débil debido a mi amada. Ella no es mala ni pretende hacerme lo que hace, pero no puedo soportar el dolor que sigo sintiendo. Te digo que no por eso te dejaré entrar, sigo siendo fuerte, y aún en los momentos de flaqueza, te diré que te vayas y me dejes en paz.
Creo que nunca me gustó tomar el camino fácil, aunque alguna vez lo he tomado. Tú eres la más fácil, como una puta a quien se acude cuando uno se siente sólo, a la que le cuentan problemas aunque no le interesen, que se hace pasar por tu amiga, aunque no quiere nada de tu persona.
No quiero nada tuyo, vete y no vuelvas más, ahora voy a pasar una dura prueba y no quiero que te quedes a mi lado antes, durante ni después de eso. Espero me escuches y no aparezcas por aquí, te lo digo en serio porque no me pondrás de rodillas otra vez, y si lo haces lo negaré y debido a tu naturaleza no habrán testigos que te apoyen.
Adiós.
DHrmsn
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Eyy Diego!! Pásate por mi blog, hay un regalito pa ti, puede decirse que es una contestación a esto.
un abrazo makina
Publicar un comentario