Al cerrar los ojos las imágenes sobrevienen a mi cabeza. Todo lo que ayer sucedió lo recuerdo al detalle. Desde el momento en que caí hasta aquel en que subí al cielo, todo lo tengo grabado.
Una llamada a lo desconocido, y tus pesadillas se hacen realidad. De pronto sientes como tu pecho empieza a encogerse y no puedes respirar. Las gotas están deseosas de escapar por tus ojos, pero tú no quieres demostrar debilidad. Sientes una energía aprisionada, como un volcán a punto de estallar empiezas a verte tenso y de pronto quieres escapar.
Cuando te das cuenta llevas las ruedas en los pies y no eres capaz de ver a las personas a los ojos, ni si quiera a la cara. Cabizbajo, vas moviendo los pies a un lado y a otro para avanzar lentamente mientras digieres lo sucedido y cuando lo haces, ya nadie te puede parar.
No eres consciente de la velocidad que coges y ruedas entre la gente sin importar lo que suceda. Avanzas casi sin parar y lo que nunca haces es mirar atrás, no quieres hacerlo, simplemente no puedes hacerlo.
Luego de un rato te das cuenta que tus pulmones son enanos y que no pueden aguantar el ritmo que llevas y empiezas a toser, tus piernas flaquean ya que no están acostumbradas al esfuerzo que están haciendo, te duelen las abdominales y las lumbares pero tu continúas al mismo ritmo hasta el agotamiento.
Al volver a tu casa te sientes exhausto y crees que no puedes continuar. Realizas otra llamada desconocida, pero esta vez te suben los ánimos. Un reencuentro se ha planeado y piensas que hubiera sido buena idea guardar un poco de energías. Sabes que nada pasará realmente, pero no quieres estar como una muñeca de trapo.
Vas a la cocina y te conviertes en un Chef cinco estrellas, cocinas lo más simple que imaginas en el momento y cuando menos lo esperas suena el timbre. Abres el portón y luego de un rato, escuchas entrando por la puerta una voz conocida y amable, una voz dulce. El corazón se te acelera y detestas que te suceda eso.
Luego de la cena, salen todos por la noche. Todos salen a transformarse y a divertirse. Tu llamas mucho la atención de la gente, pero toda tu atención se centra en una sola persona. Conoces gente nueva a la que saludas, e intentas apartarte de tu invitada, no quieres sucumbir a tus deseos carnales, aunque eso es realmente por el miedo a la reacción.
Ya casi finaliza la noche y no puedes mantenerte en pie. La misma voz dulce que entró por tu puerta te pide que la acompañes y tu pecho vuelve encogerse, aunque esta vez es emoción lo que sientes. Tus piernas se mueven y tus pies avanzan uno detrás de otro hasta que encuentras un sitio donde descansar.
Cuando menos te lo esperas, la voz dulce ya no habla, los labios por donde emanaba antes el sonido están ocupados moviéndose al son de los tuyos y tu todavía te preguntas si eso realmente sucede o si has caído vencido y te encuentras soñando. Sea como sea, una sonrisa se dibuja en tu rostro.
Al final los labios deben separarse y tu vuelves a tu casa. Todo ha terminado y desciendes de las nubes, aunque has bajado flotando por lo que casi no sientes el impacto contra en suelo. Sabes que no debes hacerte de ilusiones, por lo que mantienes la compostura. Te recuestas sobre tu cama y cierras los ojos, mañana será un nuevo día lleno de nuevas aventuras.
Dhrmsn
miércoles, 16 de septiembre de 2009
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1 comentario:
Te ha quedado muy chulo el final. Lo malo es que el que no sepas que patinas se quedara un poco perplejo!!
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