martes, 15 de septiembre de 2009

Pensando al amanecer

Desperté un poco antes del alba y me dije que no volvería a enamorarme. Pero todo el mundo sabe como son las cosas... cuando dejas de buscar algo, aparece. Aunque últimamente me he llevado más de una decepción, no me cierro a la idea.

Uno de los días más largos y despejados pasó como si hubiera sido el más corto de todos, y llegó la noche oscura, y al igual que el día, fue la más larga de todas, y la más solitaria también. La luna a penas pudo verse y muchas veces la confundí con un simple farol de luz tenue.


De pronto desperté de la pesadilla en la que estaba sumiso. De un salto y transpirando me di cuenta que nada era real y sentí como empezaron a salir los rayos de sol; el amanecer era mejor de lo que esperaba. Hace tiempo que no sentía eso. Los rayos de luz tocando tu piel, y ésta última absorviendo toda la energía posible.

Una mezcla entre pensar que será un día como cualquier otro, pero aún no tener la certeza hasta que haya terminado por lo que aún le queda un toque misterioso. Uno nunca sabe si un día puede durar 24 horas, o si tal vez se prolongue hasta la eternidad, allí donde todos buscan llegar, ya sea de una u otra forma.

Un amanecer nunca será igual que el anterior, y no me atrevo ni a pensar si habrá uno nuevo mañana, pero eso le da un toque especial; siempre tienen algo distinto que te sorprende y que te atrae lo suficiente para hacerte sentir enamorado. Enamorado de la vida, de las personas, del mundo entero. Claro que hay días que empiezan bien y terminan en tormentas, pero apenas uno se da cuenta de lo que se le viene encima, lo primero que intenta es cobijarse. En cualquiera de los casos, uno debe saber actuar.

Este relato no ha pasado del amanecer, pero por ahora, va siendo un día muy luminoso, lleno de energía y alegría. Sólo espero que el resto sea como lo que se ha presentado hasta ahora y si no, que al menos tenga buenos momentos para poder recordarlo con una sonrisa.

Sea cual fuere el resultado, por ahora intentaré disfrutarlo al máximo y tratar de no pensar en las cosas que pueden o no pasar. Por ahora sonreiré al alba y creo que por primera vez, al menos intentaré de no forzar las cosas, sino dejarlas seguir su rumbo y dejar que sucedan si deben suceder, y si no, tratar de no sentirme mal por ello.

Dhrmsn

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