martes, 15 de septiembre de 2009

18 de Diciembre del 2008

Hace ya casi 60 años, nació un ser que tuvo una vida muy dura. Desde su infancia en unas tierras muy lejanas a estas, cuando el terrorismo acechaba las calles.

Guillermo, jugaba en el colegio a las canicas (tal vez con otro nombre por aquí) y al trompo. Pero siempre fue grande y travieso, o tal vez más que eso por lo que tenía un carácter duro, pero creo que pocas personas lo conocen ahora así.


Siempre velaba por la justicia, y siempre pensó, aunque no en el extremo, que los fines justifican los medios, y le costó muchos años de su vida cambiar de parecer, nadie puede decir que para bien o para mal, porque nadie sabe realmente qué es lo mejor.

Guillermo siempre sacaba buenas notas en el colegio, pero un año tuvo dos desaprobados y decidió meterse al colegio militar, tal vez de una forma de protesta inconsciente de velar en contra de los terroristas, y luego de dos o tres años triunfantes en la escuela, decidió irse a otro país.

En su vida sucedieron muchas cosas, cambió de ciudad muchas veces. Se fue a un lado, y volvió a otro y de pronto estaba casado, con dos hijos y una hija viviendo en una de sus patrias, en su casa.

Como siempre, pasaron cosas buenas y cosas malas, y luego de un tiempo Guillermo cambió de país nuevamente y junto a toda su familia se fue a otra patria, una de las patrias de su esposa.

Esos años fueron muy duros para el entorno familiar que no logró quedarse unido por muchos más años, mostrando siempre rabia entre dos partes por mucho tiempo y haciendo estupideces cada uno por su lado.
Guillermo no entendía el porqué de las cosas y no las quería aceptar, le costó muchísimo darse cuenta que ya no se podía hacer nada para volver a la situación anterior al corte. Le costó muchísimo darse cuenta que luego del corte las cosas aún podían seguir haciéndose bien.

Hasta hace poco, estaba relativamente desaparecido, lejos de su familia, de los seres queridos, de todos aquellos por los que sentía afección. Pero ahora ha vuelto, ahora está nuevamente con nosotros y aunque se le nota el peso de los años en la espalda, cualquiera es capaz de ver que pocas veces en su vida ha estado mejor.

Papá. Han pasado muchas cosas en tu vida, han pasado cosas buenas y malas como a todo el mundo. Han habido momentos difíciles para todos, pero al final todos hemos sido capaces de soportar, con altos y con bajos, al final nos fue posible. Espero que en tu vida sigan pasando muchas cosas, ya sean buenas para darnos alegrías; o malas, para unirnos, enseñarnos y hacernos mejores cada vez.

Te deseo un muy feliz cumpleaños. Te quiero.

Dhrmsn

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